monotributo

Un trámite sencillo y bastante divertido para las tardes de ocio es el de adherirse al monotributo. Éste se realiza en las dependencias de la AFIP según donde uno quiera fijar su domicilio fiscal. Si uno tiene medianamente conciencia moral, no llegará a preocuparse por los avisos intimatorios (porque estos nunca llegarán). El primer paso es el de sacar el CUIT (si alguna vez se ha trabajado en relación de dependencia y el empleador hizo aportes, el CUIT puede consultarse gratuitamente en la Anses y la clave fiscal. Para los dos trámites que se hacen en un solo día, es recomendable llevar una factura del domicilio que se declara (vivienda, negocio, oficina, taller, etc.), o bien un certificado policial de domicilio (en la seccional del domicilio a declarar, sale $10), el DNI (todo fotocopia).
Pagar el monotributo tiene sus beneficios. Primero es la obra social. Por $24 te cubren los servicios del Programa Médico Obligatorio con la opción de ir subiendo en el rango de cobertura a medida que se siga aportando.
¿Qué más? 30 años y... ¡jubilación! Hoy el haber mínimo según nuestro bien amado presidente ha ascendido por encima de los $400, lo cual no es poco si uno puede hacer un hueco de $92,44 en su presupuesto mensual.
De todos modos hay varias categorías, desde un ingreso de 12.000 pesos, hasta millones. Todos entran en el monotributo.
Finalmente, pagando Ingresos Brutos (de $7,5 en adelante) en la Dirección de Rentas del Municipio al que pertenece el domicilio fiscal declarado, se puede acceder además al beneficio de facturar, que puede ser un buen recurso para "blanquear" situaciones incómodas con patrones y demás explotadores.

resmas europeas (eucaliptus mesopotamicus)

El encuentro producido el viernes pasado entre la posición encabezada por el aparato del gobernador de la provincia argentina de Entre Ríos, Jorge Busti, quien actúa en sintonía con los requerimientos del Gobierno Central, este último preocupado por el desarrollo de los reclamos iniciados ante las cortes internacionales, y las distintas organizaciones involucradas con el conflicto ambiental en las costas de las ciudades de Gualeguaychú, Colón y Concordia, del lado argentino, ofrece al resto del país perspectivas trascendentes en relación a la participación ciudadana. Allí, Marta Dillon fue testigo de una jornada apostada de frente a la teleología cosmopolitista.